Estrés y nutrición, enemigos vinculados


En su sección de “El Bisturí”, Anabel Aragón, responsable de salud y nutrición de Nestlé, trata con la letra “E” las emociones, el estrés y cómo afectan a la nutrición.

Estrés y alimentación

“El estrés puede afectar a la conducta alimentaria de las personas, lo experimentamos cuando ocurre algo interno (preocupaciones) o externo (a causa de exceso de ruido, trabajo, contaminación, etc) que altera nuestro equilibrio”, explica la experta.

Comida en el tupper, el trabajo. EFE/Víctor Lerena

Comida en el tupper, el trabajo. EFE/Víctor Lerena

El estrés hace que se nos vaya el apetito, o que nos de por comer mucho de repente. “Suelen apetecer alimentos de alto contenido calórico, ricos en azúcar, sal y grasas como por ejemplo las galletas. El estrés y las emociones pueden afectar de una forma determinante a la conducta alimentaria de las personas, y a unas más que a otras”, señala Anabel Aragón.

Alimentación que combate el estrés

Llevar una alimentación saludable y regular puede contribuir a que el organismo acabe con alguno de los efectos negativos del estrés.

“Cuando tenemos largos periodos de estrés es necesario reforzar el sistema inmunitario tomando más alimentos ricos en betacarotenos, precursor de la vitamina A, zanahorias y verduras de color verde oscuro y frutas sobre todo las de color amarillo y naranja”, sentencia la especialista.

Problemas nuevos estilos de vida

Debido al ritmo de vida que llevamos hoy en día, la alimentación también gira en torno a la rapidez con la que vivimos. “Nos lleva a comer muy rápido, a saltarnos el desayuno y a cenar más abundantemente de lo que toca”, comenta la experta.

Recurrimos al café para aguantar la jornada. EPA/ROLF VENNENBERND

Recurrimos al café para aguantar la jornada. EPA/ROLF VENNENBERND

Con ello “las necesidades nutritivas se satisfacen de forma inadecuada desde el punto de vista calórico y nutritivo”, además muchas “personas con estrés se saltan el desayuno” y toman muchas bebidas con cafeína para poder aguantar y luego “comen en muy poco tiempo en el trabajo una con una comida que en muchas ocasiones no llega a cubrir los requerimientos nutricionales”.

Tras este patrón, en las cenas, aclara Anabel Aragón, se trata de “compensar y suelen ser abundantes y en exceso”, con lo cual se sobrecarga al cuerpo justo a la ahora de dormir, que es cuando tiene que descansar.

Y con la letra D, tratamos la importancia del Desayuno, sobre todo en niños

“Es muy importante desayunar (sobre todo para aquellos que están creciendo) porque nuestro cerebro funciona con glucosa y la tenemos disponible en la sangre, cuando consumimos alimentos que tienen hidratos de carbono y que luego se descomponen en glucosa”, desarrolla Anabel.

Explica que cuando dormimos el cuerpo se pasa un lago periodo de ayuno, y en el caso de los niños (como duermen más), cuando se despiertan su cerebro, que sólo funciona con ésta glucosa, la reclama para poder funcionar.

Si no le damos esta glucosa, el cuerpo “envía unas señales a los músculos y libera cortisona para dársela al cerebro; la consecuencia a largo plazo es la pérdida de tono muscular, y a corto plazo es la fatiga”.

“Las proteínas se almacenan en nuestro músculos y son las que ayudan al crecimiento y formación de los tejidos de nuestro cuerpo, por lo que el niño que no está desayunando está interrumpiendo su crecimiento saludable y podría incluso afectarle a su rendimiento escolar”, señala.

Desayuno en un colegio. EFE/Jens Kalaene

Desayuno en un colegio. EFE/Jens Kalaene

Cómo debe ser

El desayuno debe aportar el 25% de la energía total del día, son unas 300 calorías totales. Lo recomendable es levantarse antes para desayunar con calma y dedicarle unos 20 minutos. “Tan importante es tomar el desayuno como la forma en que lo hacemos, que debe ser relajada y sosegada”, certifica la responsable en salud.

Lácteos. Foto PALOMA LAB:J LIZÓN

Lácteos. Foto PALOMA
LAB:J LIZÓN

En la composición de los alimentos básicos del desayuno hay tres grupos de fundamentales:

  1.  Alimentos que dan energía:  los ricos en hidratos de carbono, son los cereales integrales como: pan, avena o granola.
  2. Alimentos que ayudan al desarrollo:  aportan proteínas y calcio para los huesos, los lácteos: vaso de leche, yogur, trozo de queso, etc.
  3. Alimentos que regulan las funciones de nuestro cuerpo: vitaminas, agua, fibra, etc. Aquí lo más importante es incluir frutas y verduras. Se recomienda tomar 1 pieza o un zumo.

“Según el Estudio Aladino de 2013, los niños que no toman desayuno son más obesos, por lo que desayunar de forma completa antes de salir de casa es saludable”, subraya la experta.

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