Un estudio demuestra que los bloqueos arteriales menos graves también pueden dar lugar a infarto


El artículo, titulado en inglés “The Risk Continuum of Atherosclerosis and its Implications for Defining Coronary Heart Disease by Coronary Angiography”, es una revisión de múltiples estudios anteriores realizada por Armin Arbab-Zadeh, de la universidad Johns Hopkins (Maryland, EEUU), y el cardiólogo español Valentín Fuster, del Mount Sinai Medical Center de Nueva York.

La investigación concluye que existe un gran número de evidencias que respalda el contínuum de riesgo en la aterosclerosis, una enfermedad que se caracteriza por la formación de placas en el interior de las arterias, produciéndose una obstrucción que limita el flujo de la sangre a través de ellas. Estas placas están formadas por diferentes componentes, entre ellos, calcio, colesterol y células inflamatorias, que se acumulan en la pared de las arterias.

Los autores proponen una nueva clasificación de riesgo para tratar también las fases iniciales de la enfermedad. “Desde hace muchos años sabemos que los primeros estadios de las placas de aterosclerosis aparecen muy precozmente”, explica el cardiólogo Alessando Sionís, presidente de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española del Corazón (SEC); quien ha analizado los resultados de este artículo en una entrevista con EFEsalud.

Alcance de las conclusiones

Una mujer realiza un test de esfuerzo para calibrar su capacidad cardíaca. Foto: Paco Torrente.

“Hasta ahora, lo que se entendía por padecer una enfermedad coronaria era tener una lesión aterosclerótica en una arteria coronaria que provocara un bloqueo igual o superior al 50 por ciento del volumen de la arteria”, afirma Sionís.

El artículo, recogiendo la evidencia de estudios anteriores, pone el acento en los pacientes que padecen aterosclerosis en fases iniciales de la enfermedad, esto es, con menos del 50 por ciento de estenosis (estrechamiento del conducto), porque podría existir un riesgo de sufrir efectos cardíacos adversos similares a los que se darían en estadios más avanzados de la enfermedad.

Para ilustrar esta deducción, Sionís plantea el siguiente caso: “Si una persona tiene lesiones inferiores al 50 por ciento en tres arterias coronarias distintas, este riesgo es prácticamente equivalente a tener una lesión de más del 50 por ciento en una sola arteria”.

Tal y como explica este experto, la ruptura de la placa de la pared de la arteria en lesiones que no son obstructivas, es decir, con una obstrucción de la arteria inferior al 50 por ciento, hace que ésta entre en contacto con la sangre y se una a factores protrombóticos (que favorecen la coagulación sanguínea), de manera que podría desarrollarse un síndrome coronario agudo, que puede ser un infarto.

Por lo tanto, “las manifestaciones clínicas de la aterosclerosis que, por ejemplo, se dan en pacientes con angina de pecho, solo son la punta del iceberg de la carga aterosclerótica que todavía no se ha manifestado clínicamente”, señala el experto

Los autores del artículo sugieren una nueva clasificación de los estadios de la enfermedad coronaria, partiendo de la idea de que no existe un riesgo cero. “Una lesión no obstructiva del 10 por ciento también puede dar lugar a un infarto”, manifiesta Alessandro Sionís.

Reducir los factores de riesgo

Según los investigadores, los datos disponibles sugieren que se podrían proveer medidas preventivas en millones de pacientes con enfermedad coronaria no obstructiva. Sin embargo, el artículo no determina todavía cuál debería ser este tratamiento de prevención.

Alimentos en una nevera. Efesalud.com

Un estilo de vida saludable es fundamental para prevenir las enfermedades coronarias. EPA/Everett Kennedy Brown

El doctor Sionís propone tratar los factores de riesgo de la enfermedad coronaria con más énfasis en estos pacientes: “El mensaje es tranquilizador, debemos hacer prevención con hábitos de vida cardiosaludables y, en los casos necesarios, tratar aquellas enfermedades que son factores de riesgo para desarrollar infartos y anginas”, señala.

Entre los factores de riesgo que pueden modificarse se encuentra el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes, el sedentarismo y la obesidad.

“Dejar de fumar, hacer ejercicio o llevar una alimentación más saludable son algunas medidas que van ayudar a reducir el riesgo de que una lesión del 20 por ciento pase a ser una lesión obstructiva severa del 70 por ciento y dé lugar a un infarto del corazón”, precisa Sionís.

También existen otros factores que confieren un riesgo mayor a padecer enfermedades del corazón, como la edad o la predisposición genética, que, de momento, no pueden corregirse.

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