Avances en cardiología: hacia un marcapasos sin cables


La fibrilación auricular es la forma de arritmia (ritmo cardíaco anormal) más frecuente. Afecta a 800.000 personas en España, de las cuales una de cada seis sufrirá un ictus a lo largo de su vida.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 25% de las muertes por causa cardiovascular se produce de forma súbita, generalmente relacionadas con la presencia de arritmias ventriculares.

Para tratar estas alteraciones, desde hace pocos años se coloca íntegramente bajo la piel, sin ocupar los vasos sanguíneos, un nuevo desfibrilador automático implantable (DAI) subcutáneo y, recientemente, se está desarrollando un marcapasos sin cable miniaturizado que se inserta directamente en el interior del corazón a través de un catéter.

La combinación de estos dos avances tecnológicos será el futuro del tratamiento de las arritmias lentas y rápidas. Este es uno de los temas que se debate en Ritmo 17, la III Reunión Conjunta  de la Sección de Electrofisiología y Arritmias y de la Sección de Estimulación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el congreso de arritmias más importante en habla hispana que se celebra los días 1, 2 y 3 de marzo en Madrid.

En el marco de este evento también se ha organizado el taller “Busca tu ritmo” sobre fibrilación auricular dirigido a pacientes, que ha ofrecido pruebas de diagnóstico gratuitas, entre ellas, un electrocardiograma que se realiza con una aplicación móvil. Este taller ha contado también con la participación de la Fundación Española del Corazón (FEC) y la Asociación Española de Enfermería en Cardiología.

El DAI subcutáneo

El desfibrilador automático es un aparato implantable que vigila continuamente el ritmo cardíaco y se emplea de manera regular en España desde los años 80. Si se produce una arritmia potencialmente mortal, como son las taquicardias ventriculares rápidas, este dispositivo proporciona una descarga eléctrica para recuperar la actividad normal del corazón.

marcapasos sin cables

Desfibrilador cardíaco que permite el control en línea constante del paciente. EFE/ Andreu Dalmau

Una de las aplicaciones de los DAI es el tratamiento de los pacientes con riesgo de muerte súbita, la cual provoca 350.000 muertes al año en Europa.

Antes, los DAI eran transvenosos, es decir, los cables recorrían las venas hasta llegar al interior del corazón, por lo que existía riesgo de rotura y de infecciones sistémicas severas, como una endocarditis, que tiene muy mal pronóstico.

La novedad en este campo son los DAI subcutáneos, que no invaden los vasos sanguíneos, sino que se colocan debajo de la piel del tórax del paciente, por lo que, en caso de producirse una infección, el riesgo va a ser mucho menor.

“Estos aparatos han ido evolucionando y reduciendo el tamaño y el peso, y cada vez incorporan más funciones. Ahora tienen la posibilidad de estimular, por ejemplo, los dos ventrículos a la vez para reforzar la contractividad del corazón e informar al médico en caso de que detecte señales de que se está produciendo un episodio de insuficiencia cardíaca”, explica Nicasio Pérez Castellano, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC, en una entrevista con EFESalud.

En España se implantan por indicación clínica desde hace unos cuatro años. “El año pasado hubo un despegue importante en la tasa de implantación de estos aparatos”, informa el doctor Pérez Castellano.

El marcapasos sin cables

Los DAI subcutáneos, al no encontrarse dentro del corazón, no pueden realizar la estimulación cardíaca.

Para solucionar esta carencia, se están desarrollando unas pequeñas cápsulas de marcapasos sin cables que miden unos tres centímetros de largo y menos de un centímetro cúbico de volumen y se colocan en el interior del corazón a través de un catéter.

Estos nuevos marcapasos sin cables tienen capacidad de estimulación y pueden implantarse y trabajar de forma coordinada con los DAI subcutáneos; una combinación que ya es una realidad en animales.

Una lenta incorporación a la práctica habitual

De acuerdo con los expertos de la SEC, la penetración de estas tecnologías en España ha sido muy lenta respecto a Europa y heterogénea entre las comunidades autónomas.

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Prueba de fibrilación auricular realizada durante el taller “Busca tu ritmo” en el marco del congreso Ritmo 17, de la Sección de Electrofisiología y Arritmias y la Sección de Estimulación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) que ha reunido a más de 1.200 especialistas en Madrid. Imagen cedida por la SEC

“Según datos del Registro Nacional de Marcapasos, en el año 2015 se implantaron un total de 77 marcapasos sin cables, lo que corresponde al 1,6% del total de marcapasos convencionales de similares características. A día de hoy, en España se han implantado un total de 350 marcapasos sin cables”, señala la doctora María Luisa Fidalgo Andrés, presidenta de la Sección de Estimulación Cardíaca de la SEC.

“Respecto a los desfibriladores subcutáneos, en 2016 más de 200 pacientes recibieron uno de estos dispositivos en España de un total de 400 unidades. En todas las comunidades autónomas se implantan estos dispositivos, pero con una proporción muy desigual, entre cinco y 50 unidades”, destaca la especialista.

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