Gases y productos de limpieza, origen de muchas intoxicaciones


Un ex agente doble ruso y su hija son envenenados con un gas nervioso denominado Novichok, una mujer fallece tras rociarse unas gotas de un perfume que contenía el mismo veneno, su marido continúa ingresado… Parece el comienzo de una novela policiaca, pero ha sucedido en Gran Bretaña, un país en el que, a pesar de no encontrarse en guerra, ha circulado un arma química. Las probabilidades de que el episodio se repita en algún lugar de Europa, como España, son muy escasas, pero la experiencia británica revela la necesidad de que los profesionales sanitarios estén preparados para hacer frente a cualquier agente tóxico.

Las sustancias que protagonizan las intoxicaciones en España son muy diversas, pero sigue predominando el alcohol, seguido de las drogas y los medicamentos. Dejando aparte este gran grupo, relacionado tanto con el uso recreativo como con la ingestión de medicamentos de forma no intencionada -sobre todo, en la población pediátrica- o con intención autolesiva, entre los principales motivos de visitas a urgencias por intoxicación destacan la inhalación de monóxido de carbono y de los gases que desprende la mezcla de productos de limpieza del hogar. Dos de las combinaciones más habituales y peligrosas son la lejía con salfumán o con amoniaco.

Mezcla potencialmente letal

Hace unos días falleció en Madrid una mujer que había estado limpiando su casa con lejía y amoniaco. Cuando se mezclan estas dos sustancias, se produce un gas altamente tóxico llamado cloramina. En este caso, la letalidad se debió a la suma de varios factores:la víctima padecía asma, estuvo expuesta a los gases durante un periodo de tiempo muy prolongado y no tuvo la precaución de ventilar bien las estancias de su domicilio mientras limpiaba. A pesar de que llamó al 112 cuando se notó indispuesta, los profesionales que acudieron a socorrerla la encontraron sin conocimiento y no lograron reanimarla.

Entre las mezclas más peligrosas y habituales destaca la lejía con salfumán o bien con amoniaco

Las intoxicaciones accidentales por mezclas de productos de limpieza no suelen tener un desenlace tan desafortunado porque el gas que se desprende actúa como señal de alerta para quienes tienen el afán de obtener el quitamanchas definitivo.

En cambio, el monóxido de carbono que se genera por un incendio o una mala combustión de calderas, estufas o dispositivos de calefacción “no huele y no es irritante, y por eso puede provocar la muerte de manera inadvertida”, recalca Antonio Hernández, catedrático de Toxicología de la Universidad de Granada. No obstante, agrega que, “afortunadamente, no es una intoxicación muy frecuente”.

Casos de intoxicación por productos químicos en las distintas franjas de edad en 2017.
Casos de intoxicación por productos químicos en las distintas franjas de edad en 2017.

Los expertos coinciden en que los niños -sobre todo los menores de 2 o 3 años– son uno de los grupos más vulnerables a las intoxicaciones. Así lo subraya Jordi Puiguriguer, coordinador de la Unidad de Toxicología del Hospital Universitario Son Espases, de Palma de Mallorca, quien subraya que las posibles fuentes de intoxicación de los más pequeños son múltiples: “la pastilla del abuelo, las cápsulas del friegaplatos o la lavadora, el líquido de los ambientadores o insecticidas que se enchufan…”. Aunque este especialista reconoce que las estadísticas en este ámbito son mejorables, señala que “parece que este tipo de intoxicaciones están disminuyendo”.

Los niños menores de dos o tres años constituyen uno de los segmentos más vulnerables

Hernández ha sido testigo de la práctica desaparición de una modalidad concreta: las intoxicaciones por plaguicidas de uso agrícola. “En la costa de Granada hay numerosos invernaderos en los que se producían numerosas intoxicaciones durante la dilución del producto comercial en agua”, relata. “El mero hecho de ponerse guantes para proteger la principal vía de absorción (la piel) previene muchos problemas; y si también se usa mascarilla, mucho mejor”, subraya.
Un paso fundamental para reducir estos accidentes fue la decisión de la Junta de Andalucía de incluirlos en la categoría de enfermedades de declaración obligatoria. La subsiguiente creación de registros y las campañas de información hicieron el resto.

Toxicología moderna

El especialista de la Universidad de Granada explica que las intoxicaciones por sustancias químicas en España siguen la misma senda que en el resto de países desarrollados: “en la toxicología moderna, el interés no se centra tanto en las intoxicaciones agudas, sino en los riesgos a largo plazo de las sustancias químicas en bajas dosis”.

De hecho, la mortalidad asociada a las intoxicaciones agudas se mantiene baja en la actualidad. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2016 se produjeron en España 789 muertes por envenenamiento accidental por psicofármacos y drogas de abuso. En cambio, los fallecimientos por la exposición a otras sustancias se limitaron a 180.
Sean muchas o pocas, son muertes que podrían evitarse.

El director de Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra, en Pamplona, José Javier Varo, recuerda lo que hay que hacer en caso de intoxicación:“En primer lugar, llamar al Instituto Nacional de Toxicología, donde tienen un registro de todos los principios activos”. En segundo término, acudir a un servicio de urgencias o, en caso de mayor gravedad, llamar al 112.

El médico recalca que las medidas caseras dirigidas a mitigar el daño suelen ser muy peligrosas. Por ejemplo, en casos de ingestión de sustancias tóxicas, “no se debe administrar nada por vía oral ni intentar provocar el vómito”.

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