Cuidado con ciertos antineoplásicos y algunos DH a la hora de conducir


Los responsables del proyecto PharmaDrive, impulsado por la Sociedad Española de Farmacoterapia y Atención Farmacéutica y el Servicio de Farmacia del Hospital Arnau de Vilanova-Lliria (Valencia), han advertido del riesgo que entrañan ciertos medicamentos de dispensación hospitalaria de uso ambulatorio (DHA) a la hora de conducir. Así, tras una minuciosa revisión, han visto que casi un tercio de los fármacos dispensados en las consultas externas del Servicio de Farmacia alteran las habilidades para llevar un vehículo y un 75 por ciento de los antineoplásicos intravenosos empleados en la Unidad de Terapia Oncológica, también.

La importancia de este trabajo radica en haber puesto el foco en los fármacos hospitalarios, sobre todo por el hecho de que “los pacientes a los que se les administra la medicación en el hospital de día no ven la caja ni el prospecto”, y por eso no están advertidos, explica Enrique Soler, jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Arnau de Vilanova-Llíria (Valencia). Además, en lo que a la conducción se refiere, según Soler, las administraciones no prestan tanta atención a los fármacos hospitalarios como a los de farmacia comunitaria; en parte, porque “el volumen de los que se dispensan en botica es mucho mayor”. Por tanto, este trabajo viene a cubrir un vacío detectado por médicos y farmacéuticos.

Por etapas

El proyecto se ha desarrollado en dos fases. En la primera se ha hecho “una selección de todos los medicamentos dispensados en la Consulta Externa del Servicio de Farmacia y que presentaban en el cartonaje el pictograma de conducción o aparecían con precauciones en la pagina on line de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps)”, detalla Soler. Se revisaron 158 y se encontraron 50 (un 31,6 por ciento) con distintos niveles de afectación en la conducción: 9 tenían efecto leve (categoría I); 18, moderada (categoría II), y 3, muy marcada (categoría III).

En la segunda parte, se han revisado los antineoplásicos que se preparaban en la Unidad de Terapia Oncológica del Servicio de Farmacia y se administraban en el Hospital de Día. Según Antonio Llombart Cussac, jefe del Servicio de Oncología Médica del Arnau de Vilanova, las nuevas terapias oncológicas y las de soporte que mejoran la tolerancia de fármacos más clásicos, generan una falsa sensación de seguridad, “pero muchos presentan toxicidades que afectan, sin ninguna duda, a nuestras capacidades y aptitudes psicofísicas. Y la conducción es el escenario donde de forma más evidente pequeños descensos entrañen un riesgo real”. Así, fueron clasificados en función de su influencia sobre la capacidad de conducción siguiendo la metodología empleada por el proyecto europeo Druid (Driving Under the Influence of Drugs, Alcohol and Medicines), que establece cuatro categorías: 0 (nula o insignificante), I (menor), II (moderada), y III (marcada). Se revisaron 67, de los cuales 49 (73,13 por ciento) incluían en su cartonaje o en la página del Centro de Información de medicamentos (CIMA) de la Aemps el pictograma de cuidado conducción. De ellos, 27 estaban en la categoría I y 22, en la II.

Para Llombart, estas revisiones posibilitan “establecer un nivel de evidencia para generar unas primeras guías para profesionales y pacientes que permitan mejorar su nivel de seguridad al volante”.

Esta iniciativa se ha completado con la realización de un cartel, en el que, con un semáforo, se visualizan cómo afectan estos tratamientos a la hora de coger un vehículo. Asimismo, se ha hecho otro cartel para el hospital de día, donde, además, las bolsas de medicamentos que se administrarán a los pacientes serán identificadas con el pictograma de advertencia con el color del semáforo que corresponda.

Encuesta a pacientes

Y para cerrar esta actuación, se ha elaborado una encuesta a 300 pacientes para ver su grado de información. “Aunque aún no hay resultados, que se conocerán tras el verano, hemos visto que una mayoría no conocía que lo que tomaba pudiera afectar a la conducción”, adelanta Soler.

Efectos secundarios

Los efectos adversos por el consumo de fármacos que pueden modificar la capacidad de conducción son múltiples y variados, según Álvaro Medina, farmacéutico residente del Servicio de Farmacia del Arnau de Vilanova-Lliria (Valencia) y coinvestigador del proyecto PharmaDrive, en el que se han revisado los medicamentos hospitalarios que afectan a la conducción.

El experto explica que, entre esos efectos adversos destacan aquéllos que actúan sobre el sistema nervioso (somnolencia, mareos y convulsiones) y los efectos psiquiátricos (alucinaciones, tanto visuales como auditivas, y las reacciones psicóticas). También pueden aparecer alteraciones visuales (visión doble o borrosa, fotofobia y reducción de la agudeza visual) y auditivas (vértigo, pérdida auditiva y acúfenos). Asimismo, pueden producirse efectos metabólicos con importantes consecuencias, como la hipoglucemia.

Medina señala que en una encuesta realizada a 300 pacientes, incluida en PharmaDrive, se está viendo en los datos preliminares que las reacciones más frecuentes que han sufrido los pacientes, sobre todo en los inicios de los tratamientos, son las neurológicas (somnolencia, mareos, confusión y desorientación), apareciendo en más del 70 por ciento de los casos.

En el caso de las personas a las que se administró la medicación en el hospital de día, un 13 por ciento manifestó dificultades en su capacidad de conducir.

 

Medicamentos de dispensación hospitalaria con categoría III.
Medicamentos de dispensación hospitalaria con categoría I.
Medicamentos de dispensación hospitalaria con categoría II.

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